Por Gustavo Castillo El tema del mes va sobre el hambre y acá eso nos sobra. Nos criamos voraces y esa necesidad no se sacia comiendo: tenemos hambre de todo, de ser escuchados, de saber, de tener, de vivir. Leyendo sobre el tema y su relación con el cine, me topé con algunas palabras del cineasta brasileño Glauber Rocha sobre La estética del hambre y el Cinema Novo que me llevaron a repensar el concepto del hambre y cómo vincularlo con películas que retratan ese otro apetito social que no pega precisamente en el estómago. Dice Rocha: el comportamiento exacto de un hambriento es la violencia y la violencia de un hambriento no es primitivismo. Una estética de la violencia antes de ser primitiva es revolucionaria. Y por ahí van los tiros. Hay una película que sería bueno no pelarse para entender las palabras de Rocha: El Odio (Francia, 1995) de Kassovitz. La cinta retrata un día en la vida de tres amigos franceses, Vinz, Hubert y Saïd, que tienen en común ser pobre...
P.L.O.MO: Revista que se propone pensar una Caracas socialista, comunera y revolucionaria desde los y para los jóvenes. Para la patria sin un plomazo.